¿Qué es cleantech y por qué atrae tanto capital riesgo?

Para entender qué es cleantech o clean tech, es preciso mirar más allá de las tradicionales tecnologías limpias.

Este concepto engloba soluciones que combinan innovación verde, escalabilidad y rentabilidad, factores que explican su fuerte atractivo para el capital riesgo.

El sector, que engloba desde startups sostenibles hasta grandes empresas y unicornios, se beneficia del impulso a las energías renovables, el deep tech sostenible y el respaldo institucional de iniciativas europeas.

Hoy existe una demanda real de soluciones que respondan a los grandes retos de un contexto geopolítico convulso: la descarbonización, la eficiencia energética y la gestión de recursos naturales. Pero, además, los inversores buscan startups que puedan escalar y generar rentabilidad.

Este artículo te va a ayudar a entender con mayor detalle por qué el capital riesgo apuesta por las cleantech, pero también a qué desafíos se enfrenta el sector en Europa.

Qué es cleantech y por qué atrae tanto capital riesgo
Imagen Rubén Omaña
Fundador de Bolboreta Innova Group, experto en gestión de empresas tecnológicas y en integrar innovación con un enfoque claro a resultados.
Fundador de Bolboreta Innova Group.
Bolboreta Impulsa

¿Qué son las cleantech? Más que tecnologías limpias

Las cleantech integran ciencia de frontera, innovación industrial y modelos de negocio diseñados para escalar, ofreciendo soluciones integrales con impacto climático y viabilidad económica.

A diferencia del concepto de las tecnologías limpias emergentes, que se centra en la sostenibilidad ambiental, en el contexto inversor, las cleantech incorporan una dimensión clave: son capaces de desplegar soluciones a escala industrial y atraer inversión.

En resumidas cuentas: no es suficiente con que desarrollen energías limpias, deben ser competitivas, replicables y generar retorno.

En ese particular reside la explicación de por qué están captando la atención de perfiles inversores, fondos como el Fondo Europeo de Inversiones o redes como Invest Europe.

Sector cleantech: 3 pilares y 5 tecnologías que lo definen

Los pilares y tecnologías que vamos a abordar a continuación definen el sector de las cleantech y son esenciales para guiar inversiones y políticas de sostenibilidad.

Como muestra de su relevancia estratégica, NextgenerationEU destina más de 250 000 millones de euros a medidas ecológicas (aproximadamente el 37% de su presupuesto total), según datos de la Comisión Europea, impulsando pilares hacia el objetivo de cero emisiones netas.

Esta movilización de capital, ejecutada a través de bonos verdes hasta 2026, constituye el mayor motor financiero para escalar las cleantech en Europa; un despliegue de fondos que pretende sentar las bases tecnológicas para la neutralidad climática en 2050.

3 pilares: descarbonización, eficiencia de recursos y circularidad

La descarbonización, la eficiencia de recursos y la circularidad actúan como criterios clave para los fondos de capital riesgo. Se utilizan para evaluar el impacto y el potencial de mercado:

  • Descarbonización. Es la reducción medible de emisiones de CO2 mediante energías renovables y electrificación del sector transporte. Cuenta con un respaldo regulatorio del EU ETS (mercado europeo de derechos de emisión) y del Pacto Verde Europeo (European Green Deal).
  • Eficiencia de recursos. Consiste en maximizar la producción reduciendo el consumo de recursos (agua, energía y materias primas). Es una estrategia que, además, demuestra resiliencia en ciclos económicos adversos. Se sustenta en tecnologías como la inteligencia artificial (IA) aplicada a redes eléctricas o la refrigeración por inmersión líquida.
  • Circularidad. Se basa en la conversión de residuos en recursos dentro de ciclos cerrados, incentivada por el EU ETS y la responsabilidad extendida del productor (REP). Uno de los casos más representativos es el biometano, un gas renovable obtenido a partir de residuos (agrícolas, purines, lodos, etc.) que, tras su purificación, puede inyectarse en la red de distribución de gas natural existente.

5 tecnologías en dos dimensiones con mayor tracción inversora actual

El capital se desplaza desde la generación básica hacia soluciones de deep tech que resuelven cuellos de botella industriales.

A tenor de lo comentado hasta el momento, la inversión hoy prioriza 2 dimensiones donde se enmarcan las 5 tecnologías con mayor tracción inversora actual:

  • Infraestructura crítica: energía solar avanzada, almacenamiento de energía de nueva generación e hidrógeno verde.
  • Eficiencia sistémica: agritech de precisión y captura/utilización de carbono (CCU).

¿Por qué el capital riesgo apuesta por las cleantech?

Detrás de la apuesta inversora hay 3 razones estructurales que van mucho más allá de la tendencia de los criterios ambientales, sociales y de gobierno (ESG, del inglés Environmental, Social, and Governance):

  • La rentabilidad frente a las fósiles.
  • La seguridad jurídica regulatoria.
  • Los mercados de escala global.

Vamos a detenernos en ellas seguidamente.

El fin del “Green Premium”: rentabilidad real frente a soluciones fósiles

La sostenibilidad ha dejado de ser un lujo por la caída de los costes estructurales de almacenamiento y generación; el green premium se ha reducido drásticamente, llegando a desaparecer en sectores como solar, eólica y baterías, gracias a la caída de costes estructurales. El capital riesgo ya no invierte solo por ética, sino por competitividad.

El coste nivelado de la energía (LCOE, del inglés Levelized Cost of Energy) solar y eólica es ya inferior al de los combustibles fósiles, mientras que el precio de las baterías de litio-ion ha caído más del 80 % en la última década, tal y como recoge un artículo de BloombergNEF.

Así las cosas, el capital riesgo apuesta por las cleantech debido a dos aspectos fundamentales de negocio: márgenes crecientes y un mercado total disponible (TAM, del inglés Total Addressable Market) de billones de euros que supera a los mercados tecnológicos maduros.

Regulación a favor y seguridad jurídica

El marco regulatorio actúa como reductor de riesgo para el inversor. Programas como NextGenerationEU y el Plan Nacional de Energía Limpia garantizan una demanda de soluciones cleantech a largo plazo.

Asimismo, el Fondo Europeo de Inversiones (FEI) actúa como palanca institucional, cofinanciando fondos de capital riesgo centrados en el sector de las tecnologías limpias y rentables.

Los fondos soberanos y de pensiones o Limited Partners (LPs) refuerzan esta dinámica, al exigir compromisos ESG estrictos, canalizando flujos masivos de capital hacia estrategias verdes.

El auge de los unicornios verdes y la dureza del sector

Los unicornios verdes europeos han demostrado que los mercados climáticos generan retornos comparables con los de los softwares de alto nivel, y crecen más rápido que los mercados tecnológicos maduros.

Casos como los de Climeworks o Northvolt ilustran el potencial del sector, pero también su dureza. Mientras que en los primeros años mostraron capacidad de levantar capital a una gran velocidad, en los últimos años han evidenciado que escalar tecnología climática intensiva en capital es más lento, más costoso y, en ocasiones, más arriesgado, comparándolo con el optimismo post-Green Deal.

Así pues, el llamado boom verde se ha enfriado. Si nos remitimos a los datos publicados por Cleantech for Europe, la inversión en venture y growth cleantech en la Unión Europea se redujo en 8 200 millones de euros en 2025, encadenando el segundo año consecutivo en descenso desde 2023.

El caso Northvolt es un ejemplo que ilustra a la perfección este cambio. La mayor financiación de deuda jamás levantada por una scaleup cleantech en Europa (5 000 millones de dólares en enero de 2024) terminó sufriendo dificultades financieras severas 10 meses después, dejando un pasivo total de 15 000 millones.

Este proceso abrió un debate, recogido en un análisis de Bruegel sobre el rol del European Investment Bank (EIB) y otras instituciones públicas, acerca de los límites del venture capital tradicional para financiar una infraestructura industrial pesada. De hecho, el Parlamento Europeo ha planteado una pregunta parlamentaria oficial sobre la exposición financiera del EIB en Northvolt.

El problema sistémico subyacente que provocó la caída de la empresa también queda recogido en la International Energy Agency (IEA) en su informe The State of Energy Innovation 2025, donde proporciona un diagnóstico macroeconómico global que explica por qué ocurrió.

En ese sentido, no es de extrañar que muchos fondos estén girando hacia fórmulas de financiación combinada (blended finance), entre otras, para mitigar estos riesgos industriales.

El ecosistema cleantech ibérico: la realidad industrial

La Península Ibérica ha consolidado polos de especialización que combinan la tradición industrial e innovación sostenible, posicionando a España como un hub estratégico para startups deep tech a nivel europeo.

Esta madurez del ecosistema se traduce en una especialización regional clara:

  • Valencia y Málaga: son referentes en agritech y eficiencia hídrica.
  • País Vasco y Asturias: líderes en reconversión industrial hacia el hidrógeno verde y la descarbonización pesada.
  • Madrid y Barcelona: concentran el 60 % del capital riesgo y sedes de fondos especializados.

En 2025, España invirtió 16 € por habitante en cleantech, según información recogida en el Annual Briefing de Cleantech for Europe, por debajo de otros países como Alemania (24 €) o Francia (22 €), y muy lejos de los líderes europeos entre los que se encuentran Finlandia (115 €) o Suecia (94 €).

Este fenómeno, conocido como cleantech funding gap in Europe, refleja la dificultad del ecosistema para atraer inversión en fases avanzadas.

En cuanto al número de operaciones cerradas en el tercer trimestre de 2025, ocupa el cuarto puesto de la UE por volumen, lo que confirma la existencia de un ecosistema activo pero aún infrafinanciado frente a sus referentes.

Esta brecha de financiación tardía (late stage) parece dejar claro que el cuello de botella se encuentra en la transición entre los proyectos First-of-a-Kind (FOAK) y su escalado comercial, que suponen el puente entre el prototipo de laboratorio y el despliegue masivo.

Para afrontar este desafío, basándonos en el informe Cleantech for Iberia (2026), España y su vecina Portugal necesitan movilizar hasta 50 000 millones de euros adicionales al año en inversión pública y privada para alcanzar los objetivos de descarbonización de 2030.

De hecho, casos de éxito como Submer (refrigeración líquida para centros de datos) y Recover (moda circular) demuestran que el ecosistema ibérico genera propuestas de tracción internacional, y no resultan casos aislados.

El reto pendiente: valle de la muerte y transferencia tecnológica

Muchos proyectos científicos de alto potencial quedan atrapados en el laboratorio porque carecen de una estructura de negocio legible para el inversor: sin un modelo de ingresos claro ni narrativa financiera.

Es lo que se conoce como valle de la muerte tecnológica; una brecha crítica que impide transformar una investigación científica en una startup rentable.

Para un investigador, el salto desde el laboratorio (TRL 3-4) hasta una startup de inversión (TRL 6-7) es el mayor desafío. En ese tramo, el capital riesgo no suele entrar; se requieren ayudas públicas (CDTI, Horizonte Europa) y fondos de impacto. Comprender esta escalera de madurez tecnológica es clave para no quemar etapas ni perder la propiedad intelectual.

¿Hacia dónde está girando el capital cleantech?

Hace unas líneas, hemos apuntado a que el reto del sector se encuentra en la fase de escalado. España necesita movilizar al menos 4 000 millones de euros adicionales en capital riesgo hasta 2030 para estar al nivel de las economías homólogas europeas.

Tal y como señala Bianca Dragomir, directora de Cleantech for Iberia, la financiación existe; lo que falla es su encaje con el perfil riesgo de las cleantech cuando llega el momento de escalar. Mientras ese ajuste se produce, el capital se está reorientando hacia nuevos frentes.

En 2026, el sector cleantech está marcando varias dimensiones emergentes para la captación de capital: adaptación climática y resiliencia hídrica, tecnología de enfriamiento (cooling tech) para centros de datos de inteligencia artificial, seguros climáticos paramétricos (pólizas que cubren indemnizaciones por eventos meteorológicos que superan umbrales predefinidos) y agricultura resiliente.

En paralelo, la UE debate cómo reactivar la energía nuclear y desplegar reactores nucleares modulares de menor tamaño y más rápidos de construir (small modulars reactors o SMR) que los convencionales.

Asimismo, el marco regulatorio europeo se redefine a través de dos normativas:

  • Net-Zero Industry Act: orientada a relocalizar en Europa la fabricación de tecnologías limpias.
  • Critical Raw Materials Act: diseñada para reducir la dependencia de China en materias primas estratégicas como el litio o las tierras raras.

En este escenario exigente y cambiante, las empresas y centros de investigación que sepan llevar su tecnología del laboratorio al mercado y prepararse para las exigencias de unos inversores que buscan métricas sólidas y algo más que narrativa, serán quienes capten la inversión disponible.

Precisamente, ese es el propósito de Bolboreta Investiga. Si estás desarrollando una tecnología cleantech y no sabes cómo llevarla del laboratorio al mercado, en Bolboreta Investiga te ayudamos a estructurar tu modelo de negocio, validar su atractivo inversor y acceder a financiación. Contacta con nuestro equipo experto en transferencia deep tech.

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