La mujer en la ciencia es la protagonista de un liderazgo que está redefiniendo el ecosistema de las startups deep tech: de los laboratorios a las salas de juntas, investigadoras y fundadoras están convirtiendo el conocimiento científico en tecnología de impacto global.
A continuación, te proponemos un recorrido completo por el papel de la mujer en la ciencia: historia, datos, referentes y el reto pendiente en el ecosistema deep tech.

¿Cuál es el papel de la mujer en la ciencia?
La contribución de las mujeres a la investigación científica en España es innegable, pero sigue enfrentándose a desequilibrios importantes.
Si nos ceñimos al Informe Mujeres Investigadoras del CSIC (2024), las investigadoras en posiciones permanentes suponen el 37,6 % del total del colectivo científico del organismo.
Las científicas del CSIC realizan una actividad investigadora de la misma magnitud, extensión, impacto y financiación que sus compañeros, lo que pone de manifiesto que la igualdad es una necesidad real para la mejora de la calidad y relevancia de la ciencia.
Ahora bien, a pesar de los avances, la desigualdad sigue vigente. Por un lado, las mujeres están subrepresentadas en áreas tecnológicas y científicas; por otro, se topan con un techo de cristal que entorpece la promoción a cargos directivos.
¿Quién fue la primera mujer en la ciencia?
La presencia femenina en la ciencia se remonta al 3000 a.C.
Tal y como explica el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Merit Ptah aparece descrita en el antiguo Egipto como “médica jefa”, representando así a la primera mujer llamada por su nombre en medicina.
Desde entonces, miles de mujeres han contribuido al conocimiento de la humanidad y su transmisión, muchas veces en la sombra.
Pioneras que cambiaron la historia de la ciencia
A lo largo de los siglos, las mujeres han transformado la ciencia pese a las barreras que podían existir en su época. A continuación, te enumeramos solo algunas de las más relevantes:
Hipatia de Alejandría (360-415)
Fue la última gran científica de la Antigüedad clásica, en el Egipto romano, en un momento de transición y conflicto entre el paganismo y el cristianismo.
Marie Curie (1867-1934)
Fue una pionera de la física y la química que descubrió el radio y el polonio.
Se convirtió en la primera persona en ganar dos Premios Nobel por sus investigaciones sobre la radioactividad, un legado por el que sacrificó su propia salud.
Lise Meitner (1878-1968)
Fue una física teórica que descubrió la fisión nuclear y proporcionó la primera explicación de este proceso, un hito que revolucionó la ciencia del siglo XX.
El Premio Nobel se otorgó a su colaborador Otto Hahn.
Ángela García de la Puerta (1903-1992)
Fue química y catedrática que hizo historia como la primera doctora en Ciencias de la Universidad de Zaragoza y una de las primeras mujeres en dirigir un instituto en España.
Hedy Lamarr (1914-2000)
Fue inventora visionaria y estrella de Hollywood que desarrolló un sistema de comunicaciones por radio para guiar torpedos aliados durante la Segunda Guerra Mundial.
Esta tecnología ha supuesto un pilar fundamental del wifi, el Bluetooth y el GPS actuales.
Katherine Johnson (1918-2020)
Fue una brillante matemática de la NASA cuyos cálculos de trayectoria y mecánica orbital fueron esenciales para el éxito del primer vuelo espacial tripulado de Estados Unidos, y del histórico aterrizaje del Apolo 11 en la Luna.
Rosalind Franklin (1920-1958)
Fue una biofísica clave en el descubrimiento de la estructura de doble hélice del ADN mediante su famosa “Foto 51”.
Su labor ha sido fundamental para la biología molecular moderna.
María Josefa Molera (1921-2011)
Fue una brillante química que construyó el primer cromatógrafo de gases en España.
Fundó la Sociedad Española de Cromatografía, destacando por sus investigaciones en cinetoquímica y el análisis de sustancias como el vino.
Margarita Salas (1938-2019)
Es considerada la investigadora más relevante de la ciencia española. Su trayectoria junto a Severo Ochoa y su liderazgo en el primer laboratorio de biología molecular de España la han convertido en un referente mundial.
Ha revolucionado la biotecnología con el descubrimiento de la ADN polimerasa del fago phi29, una herramienta revolucionaria para la amplificación del ADN que se convirtió en la patente más rentable del CSIC.
María Blasco (1956)
Es una científica española, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. Es un referente mundial en la investigación de telómeros y telomerasa.
Elena García Armada (1971)
Como ingeniera industrial, desarrolla tecnología biónica de vanguardia, donde destaca la creación del primer exoesqueleto infantil para niños con problemas de movilidad y sistemas robóticos de rescate para entornos catastróficos.
Como puedes comprobar, el liderazgo científico e intelectual femenino no es un fenómeno reciente, sino una constante histórica que ha impulsado algunos de los avances más decisivos para la humanidad, en muchas ocasiones desde la invisibilidad.
11 de febrero: Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia
El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia ha sido una fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015 para impulsar el acceso de la mujer y la niña a la ciencia, así como una participación plena y equitativa.
En España, instituciones como la Fundación Margarita Salas celebra el 11F mediante la visibilización de referentes científicos para fomentar vocaciones en edades tempranas.
Los datos que justifican este tipo de iniciativas hablan por sí mismos: aunque las mujeres obtienen más de la mitad de los títulos universitarios, su presencia en carreras STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas) es significativamente inferior a los hombres, suponiendo un 25%.
La mujer en la ciencia hoy: datos y realidad en España
Remitiéndonos a datos del CSIC, hay cerca de 10.000 investigadoras españolas y extranjeras trabajando en organismos españoles que forman parte del ranking de Google Scholar.
Sin embargo, los porcentajes de científicas en puestos relevantes ponen de manifiesto la brecha existente:
- Científicas titulares: 43,5%.
- Investigadoras científicas: 35,8%.
- Profesoras de investigación: 26,9%.
Estos datos confirman lo que se conoce como el “efecto tijera”: partiendo de una mayoría femenina en la etapa predoctoral (51,3 %), la presencia de mujeres cae de forma progresiva hasta representar menos de uno de cada tres puestos en la cúspide del escalafón científico.
Y si observamos los puestos de dirección de instituto o participación en órganos de evaluación, el porcentaje desciende aún más, a menudo por debajo del 20%
Según el mismo informe, el índice de techo de cristal (Glass Ceiling Index) global del CSIC se sitúa en 1,42, siendo más elevado en Recursos Naturales (2,28) y Ciencias y Tecnologías Químicas (1,74).
Para interpretar estos datos, ten en cuenta que valores del ITC iguales a 1 indican que no hay desigualdad y valores superiores ponen de manifiesto la existencia del techo de cristal.
Con la intención de solventar esta realidad de la mujer en la ciencia, la Comisión de Mujeres y Ciencia del CSIC trabaja en el asesoramiento de políticas de igualdad y en el análisis continuo de datos.
Pero el camino de la mujer en la ciencia no termina en el laboratorio. Cada vez son más las científicas que dan el salto al emprendimiento científico, transformando su investigación en empresas, productos y servicios con impacto real en la sociedad.
Mujeres líderes en startups deep tech: ejemplos actuales
En el ecosistema deep tech, aunque el número de spin-offs lideradas por mujeres va en aumento, la brecha de género es más notable que en sectores tradicionales como el de servicios.
Según el estudio Women Founders in European Deep Tech Start-ups, solo el 14% de los fundadores de startups deep tech en Europa son mujeres, y las startups lideradas por ellas reciben únicamente el 11,4% de la financiación total disponible.
Este desequilibrio contrasta con el perfil de las propias fundadoras, que tienen de media un nivel educativo superior al de sus homólogos masculinos.
Veamos a continuación, solo algunos ejemplos de emprendimiento deep tech femenino.
Marisol Soengas: biotecnología
En biotecnología, por ejemplo, destacan mujeres que impulsan terapias basadas en patentes del CSIC, transformando la investigación en soluciones médicas innovadoras de impacto.
Un ejemplo de ello es Marisol Soengas, investigadora en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que ha desarrollado el sistema “MetAlert” para frenar la metástasis en el melanoma.
Alicia García: materiales avanzados y medioambiente
En cuanto a los materiales avanzados, las investigadoras salen del laboratorio para comercializar tecnologías sostenibles, liderando proyectos con impacto ambiental y económico.
Es el caso de Alicia García, ingeniera química e investigadora que lidera la spin-off Photonitras centrada en indicadores biológicos para la seguridad del agua.
Ana Maiques: neurotecnología
En neurotecnología, uno de los nombres femeninos que destaca es el de Ana Maiques, cofundadora y CEO de Neuroelectrics, una spin-off de Starlab, empresa barcelonesa que desarrolla dispositivos de estimulación cerebral no invasiva para el tratamiento de trastornos neurológicos, como la epilepsia y la depresión. La compañía, fundada en 2011, opera hoy en 74 países.
Lorena Escuer: control biológico de plagas
Otra mujer que destaca en el ámbito de la biotecnología y la sostenibilidad es Lorena Escuer. Fundadora y directora técnica de Hidromel, una empresa especializada en el control biológico de plagas.
Su labor se centra en la utilización de organismos vivos para proteger entornos urbanos y agrícolas, reduciendo el uso de productos químicos que pueden ser nocivos para el ser humano, cultivos y otras especies inocuas.
Nuria Oliver: inteligencia artificial y datos
Nuria Oliver ha sido pionera en el uso de la IA para el bien social, liderando iniciativas como el uso de datos agregados para modelar la propagación de enfermedades durante la pandemia. De hecho, fue nombrada Comisionada para la Presidencia de la Comunidad Valenciana sobre Estrategia Artificial y Ciencias de Datos para luchar contra la COVID-19.
Actualmente, es cofundadora y directora de la Fundación ELLIS Alicante, un proyecto centrado en la IA ética con enfoque human-centric.
A pesar de su potencial, estas líderes enfrentan barreras estructurales como el sesgo de género en el acceso al capital riesgo y la dificultad para penetrar en redes de contactos históricamente masculinas.
Así las cosas, el verdadero reto actual es que la innovación disruptiva femenina lidere también el mercado. Para superar las barreras a las que se enfrenta, resulta esencial contar con el apoyo adecuado.
En Bolboreta Innova Group, contamos con equipos especializados en cooperación estratégica y gestión de proyectos de impacto social ligados a la ciencia y la innovación.
Concretamente, a través de Bolboreta Investiga, acompañamos a científicas en la validación de hipótesis y viabilidad de mercado, actuando como catalizadores necesarios para que la innovación disruptiva salte del laboratorio al mundo.
Desde Bolboreta Impulsa damos el siguiente paso: ayudamos a conectar a estas fundadoras con el ecosistema emprendedor y el venture capital de impacto. Ofrecemos mentoría, financiación y acceso a una red de inversores alineados con startups deep tech lideradas por mujeres, donde el retorno financiero y la transformación social avanzan juntos.
Y, finalmente, Bolboreta Desarrolla actúa como músculo tecnológico, materializando esa innovación y transformando el conocimiento en productos viables y competitivos.
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