Founder Lock-Up es una cláusula contractual habitual en el mundo de las startups y las empresas que se preparan para una venta, adquisición o salida a bolsa (IPO). Establece un período durante el cual los fundadores no pueden vender, transferir ni disponer de sus acciones, con el objetivo de asegurar su permanencia y compromiso con la compañía en etapas clave de crecimiento o transición. Este plazo suele oscilar entre 6 y 24 meses, y es especialmente valorado por inversores y compradores, ya que evita que los fundadores se desvinculen rápidamente tras obtener liquidez, lo que podría generar inestabilidad en el equipo o desconfianza en el mercado. Además de proteger el valor de la empresa, el founder lock-up busca garantizar la alineación de intereses entre los fundadores y los nuevos accionistas, reforzando la visión a largo plazo del proyecto.
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