En el contexto de startups y venture capital, un cliff es un período inicial de tiempo dentro de un plan de vesting durante el cual un empleado, fundador o advisor no adquiere derechos sobre sus participaciones o stock options. Si la persona abandona la empresa antes de que termine el cliff, pierde completamente el derecho a esas acciones o participaciones. Por ejemplo, en un esquema de vesting de 4 años con un cliff de 12 meses, el beneficiario no recibirá ninguna acción hasta haber cumplido el primer año; al llegar a ese punto, “vestirá” de golpe la porción correspondiente al primer año (normalmente el 25%) y, a partir de ahí, continuará adquiriendo derechos de forma mensual o trimestral.
El cliff se utiliza como mecanismo de protección para la empresa y sus inversores: evita que personas que se van poco después de incorporarse salgan con parte de la propiedad sin haber contribuido realmente al desarrollo del proyecto. Es especialmente habitual en planes de equity para empleados clave o en pactos de socios entre fundadores.
