La due diligence es la revisión que realiza un inversor antes de invertir en una startup para evaluar riesgos, tecnología, finanzas, legalidad y propiedad intelectual.
¿Qué es la due diligence?
La due diligence es el proceso de investigación y evaluación que realiza un inversor sobre una startup antes de tomar una decisión de inversión.
El proceso incluye un análisis integral (financiero, legal, operativo y comercial) para reducir la incertidumbre, minimizar riesgos y validar la viabilidad del negocio.
En contextos de innovación, puede entenderse como una evaluación exhaustiva de una tecnología, ya sea antes de su transferencia y comercialización o antes de invertir en ella.
En ese contexto, el análisis se centra en su madurez técnica y en los riesgos legales y competitivos, aspectos que permiten comprobar si la solución tiene un verdadero potencial de impacto.
Por ejemplo, en startups tecnológicas, una due diligence sin auditoría de código ni revisión de ciberseguridad está incompleta.
¿Cuáles son los objetivos de una due diligence?
Los objetivos principales de una due diligence se centran en mejorar la calidad y seguridad de la inversión. Los principales son los tres que te enumeramos seguidamente:
- Reducir la asimetría informativa: gracias a ella, el inversor puede ir más allá de la presentación visual inicial (pitch deck) para verificar si los datos presentados reflejan la realidad del proyecto. Con ello, puede evaluar su solidez y detectar riesgos existentes o potenciales.
- Lograr una valoración realista: ayuda a determinar el valor real de la empresa en función de sus métricas, tecnología y situación legal y financiera. La due diligence mejora la calidad de la negociación y evita sorpresas futuras.
- Identificar riesgos ocultos: evita que la inversión se vea comprometida por factores no detectados como contingencias contractuales, fallos técnicos, vacíos regulatorios o conflictos de propiedad intelectual.
Entender cómo preparar un data room para la due diligence es uno de los factores clave para acelerar la negociación.
Tipos de due diligence
Existen varias modalidades de due diligence, aunque suelen ejecutarse en paralelo:
- Financiera: revisión de cuentas, burn rate o tasa de quema, deuda, tabla de capitalización (cap table) y proyecciones financieras. Se centra en contrastar las cifras presentadas con la documentación contable real.
- Legal: análisis de estatutos, pactos de socios, contratos relevantes, litigios y compliance regulatorio. En capital riesgo también incluye la revisión de las cláusulas de rondas anteriores.
- Tecnológica: evaluación de la madurez del stack tecnológico, la deuda técnica, arquitectura y procesos de desarrollo. Resulta especialmente crítico en deep tech.
- Comercial y de mercado: validación del modelo de negocio, tracción, unit economics y escalabilidad.
- Propiedad intelectual: verificación de patentes, licencias, know-how y libertad de operación (freedom to operate).
- Fiscal y laboral: revisión de las obligaciones tributarias, plantilla, contratos y posibles contingencias.
Algunos fondos pueden incluir en la due diligence una auditoría de riesgos reputacionales sobre los socios fundadores y el equipo directivo, así como una valoración ESG (del inglés Environmental, Social, and Governance) de la empresa.
¿Cómo es un proceso de due diligence?
El proceso suele comenzar con la preparación y la firma de un NDA (non-disclosure agreement), un acuerdo de confidencialidad para proteger la información sensible compartida por la startup.
Acto seguido, el inversor solicita la apertura de un data room con toda la información relevante.
A partir de ahí, van a intervenir los expertos que sean necesarios en cada capa de la due diligence: financieros, legales, técnicos o sectoriales. Por ejemplo, en proyectos deep tech se suelen incorporar especialistas para revisar la arquitectura software, las patentes y las validaciones científicas.
Finalmente, se emite un informe de revisión con las conclusiones extraídas de la auditoría, los riesgos detectados y, en su caso, las condiciones para seguir adelante con la inversión.
El proceso de due diligence suele durar entre dos y seis semanas, en función de la complejidad de la startup. En principio, los costes corren a cargo del inversor o se deducen de la ronda de financiación.
